Un equipo de la mitad de la tabla de Preferente ha humillado al Rápido ayer en al Baltasar Pujales. Al final 2-2 y a la calle posteriormente. Los de Juan Carlos Andrés cayeron en la tanda de penaltis, lo más triste la autoexpulsiòn, primero de Pablo Martínez y posteriormente de Portas. Si hubiesen sido expulsados en jugada sería asumible,…, pero por protestar no tiene justificación. Lo de Portas mucho más grave pues el equipo ya estaba con diez, y vió dos tarjetas amarillas consecutivas por hacerle observaciones al árbitro. Hay mucho malestar en el seno del Club, por esta actitud, que ha provocado quedar fuera de la Copa Diputación.

Diz lo intentó pero el Rápido globalmente en la primera parte estuvo muy espeso. Nacho Franco hizo gol y dio el que debería haber sido el 3-2, que el árbitro se equivocó al anularlo. Como siempre el aragonés luchó lo indecible. Lo más curioso es que Pablo y Portas estaban siendo los mejores hasta su expulsión,..., y el Rápido sin ellos con 9 hombres en la cancha fue otro equipo y mereció el pase. El fútbol a veces no lo entiende ni la madre que lo parió. ¡Helenio Herrera con 10 se juega mejor que con 11, pero con 9 es la releche!.
Por lo demás hacer constar que Rafael Louzán Presidente de la Diputación Provincial presenció el partido, un encuentro que comenzó con dominio del Rápido y gol de cabeza de Nacho Franco. Pero ayer la defensa del Rápido no estaba para muchas florituras y primero el Ribadumia avisó dos veces con dos vicegoles y a la tercera fue la vencida: resbalón de Agujetas y el delantero dentro visitante lanzaba un tiro en parábola por toda la escuadra. Así se llegaba al descanso.
En la segunda mitad más de lo mismo. El Ribadumia con pases largos y rápidas galopadas de sus puntas (por cierto buenísimos los dos) ponía en cada contrataque en vilo a los aficionados del Rápido. Y de esta guisa llegó el 1-2. Reaccionó Juan Carlos de Andrés y movió el escaso banquillo que tenía (el Rápido tuvo 10 bajas en este encuentro) y sobre todo con la entrada de Iago el equipo mejoró sensiblemente en medio campo.
Un fallo del cancerbero de los pontevedreses provocaba el 2-2 que era logrado por David Suárez e incomprensiblemente llegaron las dos expulsiones. A partir de aquí el Rápido con tan solo nueve en el campo realizó sus mejores minutos: el Ribadumia no llegó a la portería rapidista, Nacho Franco estuvo a punto de golear en dos ocasiones y el árbitro anuló (creemos que totalmente legal) un gol a Angel que hubiese sido el 3-2 en el minuto 94. No era nuestro día. Después los penaltis (5-6). Mal sabor de boca, hay que seguir trabajando y mucho, para que la “alcorconada” del Ribadumia se quede en mera anécdota.



