No todo es fútbol. En este puente de la Constitución la familia mandó y aún cuando no sirva de precedente hubo que dejar el fútbol forzosamente. Mi pitufa estudiante me pidió: “Papá quiero ver 40 El Musical que están poniendo en el Movistar de la Gran Vía”. Dicho y hecho.
En plena orgía de música de los 60-70-80-90, y con el público en parte muy cargado (se despachan en esta obra cervezas, cava y copas,…) comenzó la obra, y he aquí que pienso “Portas y tú que coño haces aquí”: clavadito, clavadito a Pablo Puyol la estrella del tema. Pensé que eran síndromes de abstinencia de mi Rápido y pregunté a mi familia: ¿no se os parece a Portas?: la respuesta fue contundente: es igualito, menos calvo Portas pero igualito. En el programa que entregan a todo quisque tras pagar los 60 euros de rigor per cápita, viene una foto del tal Pablo y lo definen como “egoísta, divertido y deportista”,…, hummmm, “le gusta el amor por el deporte y la alegría de vivir”,…, y se queja “en el segundo acto porque mi personaje sufre un cambio muy fuerte y ha sido muy difícil trabajar físicamente algunas acciones,…”; ¿se referirá a 40 El Musical, o al partido con el Villalonga?. Pero bueno se llama Pablo Puyol o Portas, en qué quedamos,…, en todo caso si le sale al bueno de Portas mal lo del fútbol, siempre tendrá un hueco en la escena madrileña, eso si en play-back como aquellos morenos de Mili Vanilly,…, porque percha tiene lo malo es la voz.





